El Niño Dios del Libertador Bernardo O’Higgins
En la Calle Larga que yo naci, hace casi sesenta años, se contaban tantas historias de brujos y encantamientos, de aparecidos y almas en pena, que cuando uno salia por las tardes no sabia quien era real y quien era ficticio. Sucedia muchas veces que una persona de carne y hueso era tomada por aparicion y por el contrario, quizas una tarde uno encontraba al demonio mismo montado a caballo y le saludaba con gran reverencia. Y esto no es broma. Gente de gran seriedad y compostura juraba haber visto jinetes que jamas llegaron a destino y en corceles que nadie habia visto antes. Y como estas historias eran del dominio publico, uno se andaba con cuidado. Recuerdo que cuando me compraron la primera bicicleta para asistir a clases en el Liceo de Los Andes y habia que pedalear los ocho kilometros de vuelta a casa por las tardes, despues del Segundo Crucero, Calle Larga era una boca de lobo. A pesar de las luces en los postes, la oscuridad era total, uno se guiaba por los destellos debiles de las ampolletas, pero entre farol y farol daba igual irse con los ojos cerrados y guiarse por los ruidos. Y el ruido mas comun era el de alguna cabalgadura a la distancia. Nada se veia y solo el ruido se sentia cada instante mas cerca. Cuando el jinete pasaba junto a mi y un escalofrio de quizas que cosa me recorria la espalda, yo decia bien fuerte: “Buenas Noches!” Asi saludaba a todos los jinetes, que a veces respondian y otras veces se sacaban levemente el sombrero, segun veia yo en la tenue sombra sobre el cielo estrellado. El corazon palpitaba mas fuerte y el pedaleo mas rapido; asi veia pasar las casas conocidas, las luces familiares de alguna cocina encendida. Creo que le perdi el miedo a la oscuridad sentado en la bicicleta en la penumbra total de Calle Larga esas noches lejanas. Nunca supe si alguno de los jinetes que me saludaron eran apariciones de una dimension diferente al resto. Debo confesar que a pesar de la costumbre, mi alma se sentia aliviada cuando divisaba las luces de mi casa y entraba silbando como si nada me hubiera inquietado.
Por Calle Larga habia pasado parte del Ejercito Libertador en su camino desde Argentina, luego de cruzar la cordillera mas alta de America en los pasos de los Patos y Uspallata. Y eso habia ocurrido apenas poco mas de ciento treinta años atras y los hechos estaban aun frescos en la memoria trasmitida de los callelarguinos. Por ello se contaban mil historias, de heroismos y de glorias. Cada cual contaba lo que habia oido y cada cual hacia descansar al Libertador Bernardo O’Higgins en su casa, bajo su parron y juraba que el Huacho Riquelme habia dormido la siesta en alguno de los dormitorios señoriales de alguna casa conocida.
Entre todas las tradiciones de entonces, habia dos que dominaban el comentario y se daban por seguras. La primera era la existencia de un tesoro que el Ejercito Libertador enterro en algun patio o bajo alguna casa y que fue alli dejado para recuperar despues, pero los oficiales en posesion del secreto murieron en la Batalla de Chacabuco, apenas unos dias del entierro. Desde entonces buscar el tesoro era tarea y fantasia de todos. No hubo patio de Calle Larga que no fue puesto al descubierto. Yo mismo, cuando tenia unos ocho años, me rompi las manos haciendo hoyos en el patio de la casa de mi abuelo. Un dia encontre una vieja moneda de cobre que al brillar parecia oro. Fue una gran desilusion al limpiarla y ver que era de cobre y databa de 1833. La guarde por mucho tiempo y quizas en que mudanza se perdio mi moneda del tesoro de fantasia. Años despues supe que gente buscaba el mismo tesoro en Charrabata, cerca de Quillota. Aca llegaron mas lejos, porque un antiguo colega mio de la Aduana me conto que estaba seguro que una familia lo habia encontrado, puesto que su fortuna crecio de la nada y de la noche a la mañana. Poco antes la casa colonial habia sido demolida y huecos extraños en las murallas daban cuenta de un hallazgo desconocido.
La otra tradicion callelarguina era el Niño Dios del Libertador Bernardo O’Higgins. En tiempos de la Colonia era comun poseer estos Niños Dios, de fina porcelana y vestidos con finos tules y sedas bordadas con hilo de oro. Aparentemente el Libertador tenia uno que traia consigo en sus viajes y campañas. Por alguna razon desconocida, este Niño Dios habia quedado en Calle Larga , en la casa que ahora pertenecia a don B. P., conocido vecino nuestro. Mucha gente habia visto el Niño Dios, otros decian haber orado ante el y muchos se persignaban cada vez que pasaban frente a la casa de don B. P. Yo siempre andaba haciendo preguntas sobre estos casos notables y un dia se me ocurrio preguntar sobre este Niño Dios a mi profesor de religion, el cura de Calle Larga, don Ricardo Rodriguez. Este cura, que era famoso por su liberalismo y aficion a ciertos pecados terrenales, me contesto muy serio: “ No hagas caso, Marquitos, son huevadas de la gente”. Pero despues me miro algo misterioso y agrego: “Este viejo de mierda de don B.P. se cree el dueño y el Niño era de don Bernardo y deberia estar en la parroquia”.
Asi estaban las cosas cuando se produjo algo que cambio la historia de Calle Larga por esos años. En la escuela donde mi mama era la Directora, la Escuela 8, frente a la Parroquia y casi junto a la Municipalidad, se organizaba una velada bufa, como todos los años. Habia varios numeros programados y la novedad mas grande era un mago y prestidigitador que venia de Santiago. Yo me habia preparado con dedicacion, ya que me tocaba cantar y elegi el bolero “Prohibido”. Me lo sabia de memoria, aunque ignoraba el sentido de infidelidad pecaminosa de los versos.
Todo transcurria con normalidad , cuando alguien avisa que Alejandro Flores visitaria Calle Larga por esos dias. Decir algo asi, era como decir ahora que Marlon Brando o Jack Nicholson visitaria tu casa. No habia en Chile actor mas famoso que Alejandro Flores. Y me atreveria a decir que no hubo jamas en Chile un actor mas famoso. Por entonces no habia television, el cine era solo para algunos y el teatro era una institucion nacional. Alejandro Flores habia hecho suspirar, llorar, desmayar y soñar a miles de chilenas en el teatro, en las comedias y radioteatro, al recitar poemas y solo de aparecer en publico. Si bien ya venia de vuelta de la fama, su nombre era sagrado y de solo pensar que estaria en Calle Larga hizo delirar a todas las damas callelarguinas. Mi madre, antigua aficionada al teatro y admiradora de Alejandro Flores, no perdio el tiempo y movio sus influencias para invitar al gran actor a la velada bufa de la Escuela. Todo estaba bien, solo que por esas cosas del destino, Alejandro Flores acepto la invitacion. La noticia corrio como rio desbordado, se agotaron las entradas y mi madre tuvo que conseguir sillas prestadas en la Municipalidad y hasta el Cura Rodriguez presto unas bancas de la Iglesia, para ver a este actor de las comedias pecaminosas.
Pero cual era la razon de la visita de Alejandro Flores a Calle Larga?
Muy simple. El actor estaba casado con la dama Carmen Moreno. Esta dama, que no recuerdo si era actriz o heredera de alguna fortuna, coleccionaba Niños Dios y ambicionaba poseer el Niño Dios de don Bernardo O’Higgins. Venian en viaje de adquisicion de la reliquia y aparentemente asistir a la velada bufa de la escuela, seria un gesto de simpatia hacia la comunidad.
Ahora bien, lo que voy a describir a continuacion es quizas el hecho publico mas notable de mi niñez, superior a ver al presidente Ibañez en el Regimiento Guardia Vieja o al Tucho Caldera, asesino del turco Amar, en su camino a Santiago a enfrentarse con el peloton de fusilamiento.
Esa tarde estaba todo Calle Larga en la escuela de mi madre. No cabia nadie mas. Habia gente hasta en las murallas que cerraban el patio, en lo alto de la higuera de una casa vecina, en el techo de la escuela. La velada no comenzaba mientras no llegara Alejandro Flores. Habia damas que habian venido desde los Andes, muy elegantes. La primera fila estaba ocupada por las profesoras de la escuela, sus hijos, el Alcalde de Calle Larga, el tesorero y su esposa, que curiosamente tenian una hija que se llamaba Carmen Moreno y era mas linda que el Niño Dios, segun tenia yo entendido.
De repente un murmullo de incredulidad, un ademan de muchos hacia la entrada de la escuela, ahi bajo el corredor de pilares donde jugabamos en recreos de invierno, aparece la figura de Alejandro Flores y su esposa Carmen Moreno. Muy elegantes ambos y sonrien a todos. Se acercan a saludar a mi madre y ella les presenta al Alcalde y otras personas de la primera fila. Muchas mujeres lloran de emocion, gritan, aplauden, no hallan que hacer con este pez gordo del teatro en el patio de la escuela.
Pocos se percatan que Carmen Moreno lleva una criatura en los brazos. Esta cubierta por un chal blanco de seda bordada con hilo de oro. Una organza transparente le cubre el rostro a la criatura. A pesar de los aplausos y gritos de la concurrencia, la criatura no se mueve en los brazos delicados y suaves de Carmen Moreno. Tampoco llora ni hace ningun ruido. Esta criatura no es un niño de carne y hueso. La guagua tan lujosamente vestida que Carmen Moreno acuna en sus brazos es el Niño Dios del Libertador Bernardo O’Higgins. La esposa de Alejandro Flores se inclina levemente hacia mi madre y le dice algo al oido. Mi madre mira a la criatura con sorpresa e incredulidad. En seguida mi madre sube al escenario instalado y hace una bienvenida al actor Alejandro Flores, gloria del Teatro chileno y su esposa . Cuando se refiere a ella, mi madre comunica a la concurrencia: “La señora Carmen Moreno porta en sus brazos el Niño Dios de don Bernardo O’Higgins.”
Hasta ahi llegaron los gritos y aplausos. El publico, al saber que la reliquia estaba en frente de todos, guardo silencio, un silencio extraño, como de encantamiento roto, de secreto revelado. El mas grande actor chileno de teatro de todos los tiempos paso a segundo plano y las miradas se dirigian hacia esta imagen de porcelana cubierta de tules y de sedas.
Comenzo la velada y yo me desafine con el bolero “Prohibido” apenas me di cuenta que la Carmencita Moreno me miraba, no la del Niño Dios, sino la otra, la hija del tesorero. Siguieron otros numeros y yo me desquite despues cuando el mago y prestidigitador pidio un ayudante y yo levante la mano el primero y subi al escenario y le vi todos los trucos y le segui la onda cuando el mago me soplaba lo que tenia que hacer. Todos se impresionaron con la cara de ahogado que yo ponia cuando las cuerdas me apretaban el cuello o cuando me enterraba espadas por todo el cuerpo. Cuando termino el mago todos me aplaudieron las payasadas y cuando volvi a mi asiento Alejandro Flores me felicito y me dijo que yo seria un gran actor. No andaba nada de perdido el gran actor porque hacer payasadas ha sido mi vocacion primera.
Pero el premio mejor me lo dio Carmen Moreno. Me llamo junto a ella y me dejo que tomara el Niño Dios en mis brazos. Cuando tuve la reliquia en los brazos, Carmen Moreno levanto el velo que cubria la cara de porcelana y pude ver con mis propios ojos a este Niño Dios de quien habia escuchado tanto en mi niñez. La esposa de Alejandro Flores me dijo que lo mostrara a las personas que estaban cerca y asi recorri unos pasos, se lo mostre a la otra Carmen Moreno, que ahora si estaba seguro era mas linda que el Niño Dios.
La velada termino con Alejandro Flores recitando los mas conocidos poemas, con una voz impresionante de actor consumado y con una declamacion pronunciada, de esas que siempre me dieron verguenza ajena. Pero hay que ser justos. Cuando los aplausos sonaron interminables en la escuela 8 de Calle Larga esa tarde, concluia la velada mas celebre, con las visitas mas ilustres de que se tenia memoria.
Casi cincuenta años han pasado desde entonces. Para quienes viven en Chile y se interesan por los temas historicos de la patria, les dejo una tarea. En alguna parte, en alguna herencia o algun museo, o quizas olvidado, estara el Niño Dios del libertador Bernardo O’Higgins, que Alejandro Flores y su esposa Carmen Moreno fueron a sacar de su sueño de mas de un siglo en la Calle Larga de mi niñez. Donde estara la coleccion de Carmen Moreno? Buena tarea, para los que piden y buscan al Niño Dios.
Y parodiando a Neruda, donde estara la otra Carmen Moreno, la linda, la hija del tesorero?
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