Saturday, 15 December 2012

Vika-Sashka y los gorriones de Moscu.

      


El Moscu que yo recuerdo esta lleno de trenes
y de ti, Vika-Sashka.
Como yo podria volver un dia a Moscu
sin verte, baltushka?
Nos metiamos por los tuneles del Metro,
pasaban las estaciones, desfilaban los marmoles,
las estatuas, los mosaicos; nos cruzabamos
con Mayakovsky, lo dejabamos atras
y seguiamos hacia Gorki.
No nos percatabamos de Lenin
y nuestra conversacion se centraba en Pechorin,
el heroe de Lermontov.
A susurros repetiamos a Esenin
y medio asustados nos bajabamos
a caminar por donde fuera.

Recuerdas aquel dia que, cansados de caminar
nos quedamos en un asiento de Sokolniki,
y como ya habiamos recorrido todos los
temas de la literatura, los amores y las revoluciones,
nos pusimos a hablar de gorriones?
Tu decias que los gorriones eran originarios
de Rusia.
Yo me reia y te aseguraba que los gorriones
eran mas chilenos que el mote con huesillos.
Dura tarea explicarte en ruso
el esoterico y sabroso
significado del mote con huesillos.

He recorrido tantos paises,
Vika-Sashka, tantos parques,
me sente en tantos bancos de plaza,
me asome por tantas ventanas
de tantos lugares.
Una vez me pase un dia entero,
tirado en un patio de cuartel,
protegido por ametralladoras,
sin derecho a moverme
bajo amenaza de muerte.
Solo vi gorriones ese dia,
saltando libres
al fondo del patio.
En todas partes veia gorriones.
nunca supe si eran de los rusos
o los chilenos.

Pero nunca te vi Vika-Sashka.

No mas divisaba un gorrion,
ya fuera chico, cantor, callado,
gorrion hambriento o satisfecho,
ya  gorrion con plumas
o gorrion desplumado,
yo te recordaba Vika-Sashka,
devushka, muchacha mia.

Me preguntaban, porque los gorriones
me producian tamaña tristeza.
Es la nostalgia, yo decia, como los gorriones
Son de Chile y son de Rusia....

No mas me metia en un Metro,
ese sucio de Buenos Aires,
o de Londres o Paris,
entraba al utilitario Metro
de Toronto, al impecable Metro
de Santiago, siempre lo mismo:
Yo veia pasar las multitudes
y te buscaba, buscaba tu impermeable,
revisaba todos los ojos tristes
que se me cruzaban.

Cuantos gorriones habras contado
en todos estos años?
Cuantas estaciones?
Me recordaste alguna vez,
cuando por fin tenias el aire libre
para leer en voz alta a Esenin?
Me recordaste alguna vez con Pechorin?
Te cruzaste alguna vez con Chejov
en algun tranvia, en alguna escala mecanica
y recordaste nuestro Jardin de los Cerezos,
nuestro Yonich o nuestra Dama del Perrito?

Por eso no he vuelto a Moscu.
No hay nada en esa aldea
que se pueda ver sin ti,
Vika-Sashka, baltushka.

A veces en sueños camino
bajo los arboles en Novodevichi.
Los gorriones pasean y vuelan
de la cabeza de Gogol hasta
la lapida de Stanislavsky,
acuden a cagar la bandera
de Ostrovsky y tu y yo
caminamos lentamente,
seguimos la conversacion que
quedo interrumpida junto a Pushkin
hace veintiquince años.

Los sueños, sueños son, decia
el poeta español.
Cierra los ojos y caminemos,
amiga.
Los años no pasan.
Solo pasan los gorriones
y las estaciones.

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